Todo era tan sencillo, salía sin querer. Tú estabas conmigo y yo estaba contigo, no había nadie más, solo tú y yo. Éramos sinceros, no nos hacía falta fingir, no necesitábamos escondernos. Yo te quería y tú me querías. Era todo tan perfecto… Pero, quién iba a pensar que todo era mentira, que no era todo tan sencillo, que no todo sucedía sin querer. Quién iba a pensar que no estábamos solos, ni hechos para estar juntos. Quién iba a pensar que el tú y yo nunca existió. Y, aún así, te doy las gracias por enseñarme a no creer en la perfección que el amor es un sentimiento efímero que pronto se convierte en un enorme castigo, y te das cuenta de que eso que sentías era, simplemente, una fantasía y de que el amor ve
rdadero solo lo puedes encontrar en los cuentos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario